Ese momento en el cual no sabés que hacer, ni que decir, solo querés disfrutar ese segundo de felicidad que estás viviendo.
No hace falta ser una persona sensible a los finales para haber re-pensado todo lo vivido varias veces el día de ayer. Creo que principalmente me siento feliz de, principalmente, SER PARTE DE ALGO, y que ese ALGO, sea un TODO. Cuando ves que el esfuerzo, las horas extra, las juntadas a parte, entre otras cosas, valieron la pena, sí, cada una de las horas ''invertidas'', no gastadas, valieron la pena.
Los flequitos amarillos voladores, algunos que en plena batalla quedaron en el piso y se extraviaron, esos movimientos de cadera tan anímicos, y la, finalmente lograda, sincronización de los baldes -mayumanátomatela-; Todo pasó porque se quiso, y se logró. El león es solo un complemento más que ayudó a que la coreografía sorprendiese con ''algo más'' jaja :).
Desde mi experiencia personal, apenas vi a los papás formados para bailar ese ''baile sorpresa'' tan tradicional y propio del cole, se me empezaron a caer las lágrimas; Fue una sensación rara, una mezcla entre el estar triste porque se acerca el final, pero también de emoción por estar expectante a lo que vendrá después.
Creo que escribir lo que viví en el secundario, aún no puedo hacerlo, porque gracias a Dios, todavía me quedan 4 meses y medio para seguir viviendo aún más, y estoy tan feliz de la gente que conozco, y que veo día a día...
AAAAAAAAAAAAAAAAAh, :'), Estoy emocionada, no triste, vale agregar. jaja.
Hace 12 años que mi vida en el colegio comenzó, y me da mucha nostalgia y melancolía, que esté tan cerca de finalizar.
Este escrito lo realicé así nomás, la noche misma de la fiesta :). Publicada en facebook, y con simplemente, con ganas de plasmar algún que sentimiento de todos los que me atacaron en ese momento.







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