29 de diciembre de 2010
madrugada
Ella se sentía desolada, desesperada, pero, en vez de ahogarse entre sus penas, decidió distraerse un rato, y tomó delicadamente su esmalte favorito. Al cabo de una hora ya no necesitaba re-plantearse más nada, corrió uno de los almohadones forrados en terciopelo color azul, su color favorito, para encontrar debajo del mismo, su telefono. Eran las 4.30 am, a pesar de la hora, llamó a su mejor amiga, y sin importar nada, ella le contestó y habló pacientemente hasta más allá del amanecer.
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